UN ADIÓS AL 2016 EN LAGUARDIA (RIOJA ALAVESA)

UN ADIÓS AL 2016 EN LAGUARDIA (RIOJA ALAVESA)

Nos apetecía vivir de nuevo la experiencia de pasar de un año al otro con la animación y el buen yantar que suelen proporcionar los hoteles que organizan un programa especial para Noche Vieja. Y así, informados previamente de que había cena de gala con menú especial y el subsiguiente festejo, decidimos encaminar nuestros neumáticos hacia un precioso establecimiento situado entre los viñedos de Laguardia, en el corazón de la Rioja Alavesa: el Hotel Villa de Laguardia. (www.hotelvilladelaguardia.com)

Nosotros conocíamos este hotel con anterioridad, pues ya habíamos estado en él en dos o tres ocasiones, cuando era su director el reputado profesional de hostelería Juan Manuel Lavín, quien por cierto, lleva ahora la gerencia del Centro Temático del Vino “Villa Lucía”, situado a escasos metros del hotel y diseñado para disfrutar, saborear y divulgar la cultura del vino, por medio de diferentes actividades y también por las catas que organiza, así como por la visita a su museo que es, sin duda alguna, lo más impactante e interesante del Centro Temático, tanto por su contenido como por su presentación.

Calado de Villa Lucía. Es el lugar de la bodega con temperatura constante, donde envejece el vino.

Entre las actividades que pueden disfrutarse en este Centro Temático, cabe destacar las siguientes:

  • Gymkhana enogastronómica, actividad lúdica por equipos a los que se les denomina con el nombre de una variedad de vid.
  • Cata de uvas en épocas determinadas.
  • “Los secretos del patxaran”, que permite conocer la única plantación que hay en España de endrinas de secano, y también participar en la elaboración del pacharán “Aupa”.
  • Experiencias en el viñedo, que muestran a pie de cepa las labores que realiza el agricultor en la viña, tales como poda, sarmentado, espergura, despunte, aclareo, vendimia….

Los nichos de Villa Lucía para el almacenaje y reposo de botellas.

El Centro Temático del Vino “Villa Lucía”, (www.villa-lucia.com)  que está dentro de una antigua finca de recreo de la familia del insigne fabulista laguardiense, Félix María Samaniego, (Recuerden….“A un panal de rica miel, dos mil moscas acudieron….” y también “Subió una mona a un nogal y cogiendo una nuez verde….”) de diez mil metros cuadrados de extensión, cuenta actualmente con un afamado restaurante, donde además de atender bodas y otras reuniones sociales -cosas que ya venía haciendo con anterioridad- abre ahora a diario para el público en general. Su cocina está siendo muy valorada, según los comentarios de los clientes que por allí pasan. En cualquier caso hay que mencionar que Laguardia y alrededores, además de por sus vinos, está justamente acreditada por su gastronomía.

En el exterior de Villa Lucía los árboles adornados con la escarcha invernal ofrecen una bonita imagen.

En “Villa Lucía” disfrutamos de nuestra primera comida en Laguardia, lo que nos deparó -además de degustar una exquisita chistorra, unos pimientos rellenos de bacalao y una excelente carne- el placer de volver a encontrarnos con Lavín, que entre otras cosas nos informó de los cambios que había habido en la gestión y explotación del “Villa de Laguardia”, encomendada ahora a Sercotel.    

El ahora denominado “Sercotel Villa de Laguardia Hotel” que con este nombre aparece en su página web (también son ganas de complicar las cosas), fue inaugurado oficialmente en 2003. Tiene cuatro estrellas y cuenta con 84 habitaciones amplias y confortables, distribuidas en 69 dobles, 6 dobles superior, 4 junior suites y 5 suites. Todas ellas tienen diferente decoración y excelentes acabados. Sus pulcros cuartos de baño facilitan al huésped una gran variedad de utensilios para el aseo.

Como estamos en la Rioja Alavesa, tierra de excepcionales vinos, el “Villa de Laguardia” está metido de lleno en el mundo de la vinicultura. No es de extrañar por ello, que dentro de sus instalaciones tenga una bien provista bodega de original diseño, construida con los materiales idóneos para la conservación de los vinos que almacena, entre los que se encuentran algunos de los mejores riojanos, así como otros nacionales con diferentes denominaciones de origen. También relacionado con el vino, nada más franquear la puerta de entrada al hotel, nos encontramos con una bien surtida tienda, repleta de botellas de buenos caldos de la Rioja, que se pueden comprar si se quiere, para descorchar en casa y así recordar las experiencias vinícolas que se han tenido por estos pagos.

También cuenta este hotel con un spa de 1.000 m2, muy bien acondicionado y con unos amplios y cuidados jardines, con piscina y zona de juegos para niños.

En referencia a nuestra última estancia del Fin de Año 2016 en este hotel, hemos de decir que el departamento de recepción, funciona muy bien; las habitaciones, las hemos tenido mejores en otras ocasiones (las de la planta baja que nos asignaron, no disfrutan de ninguna vista); los desayunos, muy correctos y el spa, muy bien. El coctel en la bodega, previo a la cena de gala, excelente; la cena de gala, muy aceptable (quizás por poner algún pero, el cordero deshuesado no estaba a la altura de los otros platos); los camareros, eficaces y muy atentos; el cotillón, muy pobre; y la zona de baile, extremadamente ruidosa. En su conjunto, puede decirse que resultó una estancia de Fin de Año agradable, sin más.

Lo que no nos pareció nada bien, fue el ansia recaudatoria de Sercotel, que además de exigir el pago de 125 euros por persona para formalizar la reserva, un mes antes de la cena de Nochevieja (y que por cierto, te informan de que no te lo devolverán en ningún caso) a mediados de Diciembre te contactan -muy amablemente, eso sí- para que pagues la totalidad de lo contratado. ¡Parecía como si tuvieran necesidad de recaudar efectivo para comprar las viandas de la cena de gala…!

Atractiva decoración navideña en el vestíbulo del Hotel Villa de Laguardia.

Como ya nos habíamos hecho a la idea de tomar las doce uvas en Laguardia, no tuvimos más remedio que cumplir con esa imposición leonina y aceptamos la forma de pago anticipada. Sin embargo queremos dejar constancia aquí de nuestra disconformidad con la misma. En años anteriores hemos disfrutado de cenas de Noche Vieja en otros hoteles y siempre se han conformado, como es lo normal, con recibir un depósito que garantizara la asistencia al evento.

 

Pero ahora hablemos de Laguardia, capital de la Rioja Alavesa. Encerrada entre murallas se asienta sobre una colina, presentando una peculiar belleza,  por lo que ostenta la calificación de ser “uno de los pueblos más bonitos de España”.

Es villa acogedora con  los viajeros, como así lo demuestra la amabilidad y agrado de sus gentes. Al pasar por una de sus antiguas puertas de entrada, leemos en una placa adosada a la pared la siguiente inscripción, dedicada a los que por allí transitan: “Paz a los que llegan, salud a los que habitan y felicidad a los que marchan”.

Cuenta Laguardia con una Oficina de Turismo (turismo@laguardia-alava.com) que trabaja de manera muy eficaz, y donde además de facilitar al viajero la información que precise sobre la Villa y sus alrededores, organiza visitas guiadas a Santa María de los Reyes, joya eclesial de la Villa, que comenzó a construirse en estilo románico en el siglo XII.

En los posteriores XIII al XV, en la etapa gótica, sigue la ampliación del templo y en este periodo -concretamente a finales del siglo XIV- se realiza la obra más importante de la iglesia: su monumental pórtico, de autor desconocido, que facilita el acceso al interior, donde admiramos el bello retablo mayor, realizado por Juan de Bascardó en el siglo XVIII en un estilo renacentista que, siguiendo las modas arquitectónicas de la época, presenta una manifiesta transición hacia lo barroco.

Detalle de la impresionante portada gótica de Santa María de los Reyes.

Pero volvamos al grandioso pórtico gótico en piedra tallada de Santa María de los Reyes, al que dotó de una bella policromía en su totalidad el pintor Juan Francisco de Ribero entre 1696 y 1700. Anteriormente, en el año 1613, el también pintor Lázaro de Urquiaga, dio color únicamente a la imagen de la Virgen, la cual es la figura principal en este magnífico conjunto escultórico. Este pórtico se conserva hoy en día en perfecto estado, gracias a la buena idea que tuvo alguien, de resguardarlo de las inclemencias del tiempo, construyendo un ante-pórtico que ha protegido y conservado a la perfección esta bellísima obra.

En las jambas del pórtico aparecen las figuras de los doce Apóstoles y en el parteluz, la imagen de Santa María de los Reyes. El tímpano muestra figuras con pasajes de la vida de la Virgen, y sus cinco arquivoltas están decoradas con esculturas de profetas, mártires, reyes, ángeles y motivos vegetales entre los que se ven racimos de uvas y hojas de parra que son una clara alusión a la tradición vinícola de la zona.

Otra curiosidad que podemos ver por estas fechas navideñas en esta iglesia es un Belén barroco articulado, instalado  en la capilla de la Inmaculada, el cual se compone de diversas figuras en movimiento, 73 en total, que representan escenas relacionadas con  el Nacimiento de Jesús. El Belén, que tiene un gran trabajo de montaje, comienza a preparase a primeros de Diciembre de cada año.

Tres pastores, dos carneros que se topan y cuatro pastores que bailan ante el Portal, son las figuras cuyos movimientos requieren la presencia de personas que, ocultas bajo la estructura, manejan los mecanismos que posibilitan la movilidad. Aunque estos no son complicados, sí se precisa habilidad y gracia para manejarlos y obtener un buen resultado. Las demás figuras se deslizan por un carril.

El decorado del Belén representa la Sierra de Cantabria y el Portal está ambientado en una casa del poblado arqueológico de La Hoya.

Las representaciones de este Belén articulado tienen lugar el día de Navidad, el día de Año Nuevo, el día de Reyes y el primer Domingo de Febrero. También se organiza una representación extraordinaria en un sábado del mes de Enero.

Calles angostas de Laguardia con fachadas bien conservadas.

Además de recorrer las calles de Laguardia, plaza del Ayuntamiento incluida, para ver danzar a las figuras de su reloj; visitar su otra iglesia, la de San Juan Bautista, edificada entre los siglos XII al XVI, y también muy interesante por los retablos que conserva; y entrar en la bodega de “El Fabulista”, no debemos perdernos la actividad denominada “Ruta del fabulista Samaniego por su villa natal”, organizada por la Sociedad de Amigos de Laguardia, y que al precio de 5 euros se puede reservar en la Oficina de Turismo (Telf. 945600845) donde también nos informarán amablemente de las fechas y horarios en que se realiza esta visita turística y cultural.

Un guía acompaña a los visitantes por los lugares de la villa que estuvieron relacionados con el fabulista del siglo XVIII Félix María Samaniego, dando detalladas explicaciones sobre su vida y obra. Comienza el recorrido por su casa natal, deambulando seguidamente por algunas de las calles laguardienses hasta el Museo de la Sociedad de Amigos de Laguardia, donde a través de su bodega, cruzaremos por el subsuelo de Laguardia hasta salir nuevamente a la casa del fabulista. Por último, se visita la iglesia de San Juan Bautista donde está enterrado Samaniego.

A lo largo del recorrido hay diferentes escenas teatralizadas, cuyos protagonistas son familiares y amigos de Samaniego, que nos hablarán de las andanzas de este genial e ilustrado autor, al parecer hombre de menguada estatura, según se define él mismo en este verso:

“Según probable opinión
soy en el ingenio zorra,
en la parlería cotorra,
en el tamaño gorrión,
en la viveza ratón,
y aunque en todo blasone,
siempre en duda se me pone
que especie de cosa soy;
y por esta duda estoy
casado sub conditione”

Hace bastante frío en Laguardia en estos días de finales de un año y de comienzos de uno nuevo. Los árboles y arbustos aparecen cubiertos de escarcha, presentando una bonita apariencia. Parece ser que nos ha pillado una importante bajada de termómetro que no es la normal. El mercurio se ha desplomado y estamos entre 3º y -1º, cuando la temperatura habitual en estas mismas fechas, según nos cuentan, es algo más tolerable. Este clima desapacible hace que la gente busque refugio dentro de los numerosos bares con que cuenta la Villa, los cuales están abarrotados de parroquianos que huyen de la temperatura exterior. Sin ninguna duda, el buen vino y el calorcillo de estos establecimientos son un magnífico recurso para entrar en calor…

Laguardia. Plaza del Ayuntamiento.

Miguel Ángel Rubio, antiguo concejal de Turismo del Ayuntamiento de Laguardia, y conocido nuestro desde hace varios años, tiene la gentileza de invitarnos a visitar una de sus dos bodegas, situadas en el centro del pueblo, y darnos a probar el vino que él elabora, joven y de muy agradable paladar.

Y así, entre vaso y vaso de buen vino, acompañado de rodajas de chorizo y salchichón y un buen pan, Miguel Ángel nos va ilustrando sobre la historia de la Villa de Laguardia, que tuvo dos fechas clave para su desarrollo: en 1164, cuando Sancho el Sabio de Navarra le concedió el fuero de Población, definiendo la extensión de su término. Fue importante asimismo el año de 1486, cuando por mandato de los Reyes Católicos, la Villa y las tierras de Laguardia se incorporaron a la Hermandad de Álava.

Miguel Ángel Rubio y Fernando Margareto.

El casco medieval y las murallas de Laguardia son del siglo XIII. Seiscientos años más tarde sufrieron gran deterioro como consecuencia de las guerras de Independencia y Carlistas. Sin embargo, en la actualidad, después de una buena restauración, proporcionan una imagen sin igual de esta bella población.

Miguel Ángel Rubio nos sigue dando información, ahora sobre temas vinícolas, asegurándonos que el cultivo de la vid y la producción de vino suponen uno de los más importantes recursos económicos para la Villa de Laguardia y su comarca. Sin duda, los caldos elaborados bajo la Denominación de Origen Calificada Rioja gozan desde hace ya bastante tiempo de un reconocido prestigio a nivel nacional e internacional.

Y que el vino es el auténtico protagonista de este lugar nos lo prueba el hecho de que, además de ser Laguardia sede de grandes bodegas de nombres famosos, todo su subsuelo está horadado por las bodegas excavadas a unos seis metros de profundidad, bajo viviendas y calles.

Durante el siglo XVI, con la finalidad de guardar y conservar el vino, se fueron construyendo las “cuevas” o bodegas familiares que permiten recorrer la casi totalidad de la Villa a través de estos subterráneos. Cada casa posee en su subsuelo la bodega correspondiente, cuyas medidas curiosamente no guardan relación proporcional con las de la casa a la que pertenecen. Así nos encontramos con casas enormes con bodega pequeña y viceversa.

Bajada a la bodega de Miguel Ángel Rubio.

A lo largo del año hay numerosas actividades en esta comarca relacionadas con el vino. En (www.rutadelvinoderiojaalavesa.com) se puede obtener información sobre las mismas. Podemos adelantar que está el denominado “Enobús”, que en determinadas fechas hace recorridos para visitar bodegas en distintas localidades y participar en vendimias.

También “Pepita Uva”, (www.pepitauva.com) empresa ubicada en Laguardia, organiza rutas en castellano, euskera e  inglés, de medio día o día completo para conocer el mundo cultural y vitivinícola de la zona. Asimismo realizan circuitos en bicicleta por los viñedos, experiencias de poda y vendimia, talleres de elaboración del vino, y picnics en el complejo lagunar de Laguardia, utilizando un simpático vehículo llamado “Racimotren”.

Enoaventura (www.enoaventura.com) es una joven iniciativa empresarial relacionada con el turismo activo, que nació en el 2010 en Moreda de Álava y cuyo objetivo es dar a conocer todos los recursos y atractivos turísticos de la comarca a todo aquel visitante que lo solicite.

Enoaventura es empresa pionera en ofrecer a sus clientes experiencias relacionadas con el aceite de oliva, producto que está tan arraigado en la comarca como el vino, pero que todavía es tema desconocido para muchos. Por ello llevan al público que les visita a conocer zonas de cultivo e  instalaciones de elaboración oleícola. Naturalmente, también ofertan picnics, catas de vino y degustaciones, además de paseos en bicicleta o a pie y deportes de aventura.

Para que participar en estas actividades resulte todavía más agradable, hay que añadir que transcurren entre viñedos y olivares, a lo largo de toda la comarca, y dentro del magnífico escenario formado por el rio Ebro y las sierras de Cantabria y de Toloño.

Vamos a finalizar estos apuntes sobre lo mucho que se puede hacer en Rioja Alavesa disfrutando de su cultura vinícola y su gastronomía, dando cuenta de otra iniciativa ideada por algunos bodegueros de la zona y que consiste en complementar la visita a sus bodegas con un almuerzo típico riojano maridado con sus vinos. Ofrecen diversos menús en los que, entre otras opciones, no faltan las chuletillas de cordero al sarmiento, las pochas, o el bacalao a la riojana. Los platos son abundantes y el precio es aceptable.

Para los posibles interesados, consignamos seguidamente el nombre y la web de las bodegas de las que tenemos noticia que participan en esta sugestiva iniciativa.

 

Finalizada nuestra estancia en Rioja Alavesa, y ya de regreso a Madrid, el ronroneo del estómago vacío nos hace parar cerca de Aranda de Duero, en el Restaurante Tudanca (www.tudanca-aranda.com) situado al pie de la autovía N-I, donde hacemos los honores a una reconfortante sopa castellana y a un exquisito asado de lechal.

Dispuesto a probar la sopa castellana.

Esta pausa alimenticia de nuestro viaje, nos permite saludar a Jesús Tudanca, propietario de este complejo turístico que ofrece restaurante con horno de asar, salones para banquetes, hotel, cafetería y estación de servicio, y al que hace años dedicamos un amplio reportaje en una edición de la antigua “Guía Española del Transporte”.